Publicación aportada por Central de las Escrituras

Black Logo

Contundentes similitudes entre escritura Nefita y Maya

Febrero 17, 2023

Autor: Prof. Javier Tovar

Parte 1

El presente artículo tiene como objetivo mostrar las costumbres paralelas que tuvieron los mayas y los nefitas, tanto al escribir como al registrar sus hechos históricos respectivos.
Para los estudios de los lugares de los acontecimientos del Libro de Mormón, este artículo es muy gratificante porque refuerza la idea de que, la mayor parte de los sucesos del Sagrado Libro, sucedieron en territorio maya.

Los ejemplos que presentamos nos ayudarán a conocer a detalle las similitudes entre las costumbres literarias entre los escribas mayas y los del Libro de Mormón, y notaremos que concuerdan perfectamente.
Siempre he comentado que hay muchas costumbres relatadas en el Libro de Mormón que tienen su correspondencia con la cultura maya. Lo más impactante para mí, son las fechas coincidentes, que por el momento no es tema del presente estudio.

Una similitud contundente que se ha encontrado en la investigación presente es el tema de los registros o escritura, pues los mayas y los nefitas son muy coincidentes a la hora de escribir.
Del blog llamado “Book of Mormon Resources” de Kirk Magleby, cito parte de la información que les compartiré, porque desde que la leí me pareció muy interesante, pues el artículo demuestra las similitudes de los registros mayas y los registros del Libro de Mormón.
Me permití agregar a la lista de mencionada, las fuentes mesoamericanas que avalan los puntos y para hacer más completa la información.

Note la gran similitud que hay en las tareas del registro de la historia en los mayas y los nefitas:

1. Los autores del Libro de Mormón escribieron sobre cosas que habían visto y oído (Omni 1:23-24).

El registro sagrado fue escrito por personas que estuvieron y vieron los acontecimientos del Libro, es decir, los personajes estuvieron presentes allí, justo en el hecho histórico. La escritura anterior dijo que Amalekí había “…vivido para ver su muerte”. Esto es importantísimo porque estamos ante una costumbre mesoamericana donde igualmente sus historiadores grabaron los hechos que vivieron.

Por su lado, los escribas mayas registraron experiencias vividas, igual que los historiadores nefitas.
El Antropólogo Joaquín Galarza, hablando del contenido de los códices mesoamericanos, pero particularmente de la escritura prehispánica, dijo lo siguiente:

“Desde épocas remotas, se fijaron en esos manuscritos los conocimientos de los antiguos pueblos: por ello, la información registrada en los códices es de la mayor importancia: gracias a sus múltiples contenidos temáticos, podemos saber directamente acerca de sus logros y avances culturales y científicos, creencias religiosas, ritos, ceremonias, historia, genealogías y alianzas de los señores, nociones geográficas, sistema económico, cronología, etc” (Galarza, 1996, Pág. 6).

Códice de París y Códice Madrid
Códice de París y Códice Madrid

2. Los escribas del Libro de Mormón registraron una historia local.
(Jacob 1:2-3).

Nefi mandó a su hermano Jacob que escribiera la historia local, la de su pueblo porque dicha historia se iba trasmitir por generaciones.

De manera coincidente también los escribas mayas registraron la historia local.
Al hablar del mismo tema entre los mayas, Beatriz De la Fuente mencionó:

“Las esculturas mayas constituyen un conjunto de obras de arte creadas por el mismo pueblo en un área geográfica y durante un lapso histórico determinados” (De la Fuente, 1973).

3. Los autores del Libro de Mormón explicaron que no pudieron registrar ni la centésima parte de lo que sabían. (Helamán 3:14).

Muchas historias no se registraron en el Texto Sagrado porque los registros tenían otro propósito. Por ejemplo, no se escribió de sus embarcaciones y construcción de barcos, de sus edificios,  templos, sinagogas, etc.

Los textos mayas también tuvieron una historia mínima del total de sus hechos.
A propósito del tema, María Elena Vega Villalobos (2008), en sus estudios de cultura maya nos dice que:

“Si bien es cierto que las inscripciones jeroglíficas sólo nos hablan de una pequeña parte de la sociedad, la elite, no por ello son menos importantes. La epigrafía tiene, entre muchas otras ventajas, la de hacer evidente el discurso histórico que los antiguos mayas dejaron escrito”.

4. Los textos nefitas a menudo estuvieron escritos e inclinados a favor de su propio grupo (Enós 1:20).

Enós describe un cuadro aterrador de sus enemigos lamanitas. Se refiere a ellos como salvajes, pero además de feroces, sedientos de sangre.
Significa que los historiadores tuvieron la misma influencia mesoamericana donde acentuaban los errores del enemigo a fin de que se vieran como el pueblo elegido. En este caso el objetivo, suponemos, fue tener un justificante de su intención de ayudar a los lamanitas, pero éstos no quisieron.

Igualmente, los textos mayas exhiben parcialidad.
Los poderosos mayas mandaron a sus amanuenses de mantener poder y autoridad escribiendo historias a su favor o historias sesgadas en contra de sus enemigos. Así lo escribe Fierro Padilla en el siguiente texto:

“La importancia de la exhibición de los símbolos de prestigio y poder por parte de las élites radica en el hecho de que, en todas las sociedades, el grupo dominante busca mantenerse en el poder sin apelar a la dominación brutal, ni basándose en la sola justificación racional, por lo que recurren tanto a la producción de imágenes como a la manipulación de símbolos para su ordenamiento en un cuadro ceremonial. De manera que para alcanzar una efectiva transmisión al colectivo del mensaje contenido en los símbolos de prestigio y poder, éstos deben ser materializados en una realidad física que pueda ser compartida y experimentada sensorialmente a través de un evento ceremonial, un objeto simbólico, un monumento, algún sistema de escritura o lenguaje tanto verbal como no verbal. (Fierro, 2022)

5. Los textos nefitas pueden tener capas de significado (1 Nefi 22:1).

Los textos que leyó Nefi a sus hermanos, de las mismas Planchas de Bronce, fueron desconcertantes para ellos. No los entendieron. Lo que significa que, en dicha escritura, lo que para unos significaba una cosa, para otros significaba otra, o bien no la entendieron. Los significados en escritura sagrada siempre fueron escritos en capas con diferentes significados.

Los textos mayas tienen interpretaciones en capas o varios significados.
Se ha encontrado en el estudio epigráfico, que los mayas escribieron palabras con varias capas o significados, lo cual confundía a los lectores. Recordemos que generalmente la escritura se enseñaba solo en las élites, el pueblo no sabía leer dicha escritura maya.

Veamos que dice el siguiente párrafo al respecto de la escritura maya:

Una palabra puede tener uno más significados; una imagen puede tener una o varias lecturas. Su presencia puede estar para reforzar la lectura de otro glifo, o únicamente para comprender de qué glifo se trata. Éstos se pueden emplear como metáforas y metonimias por medio de la asociación de ideas, o bien para unir dos palabras en una expresión con el fin de proporcionar un sentido diferente o uno similar, que conforman los difrasismos” (Rossell, 2006).

6. Entre los nefitas, las élites tuvieron un acceso superior a la educación (3 Nefi 6:12).

El Libro de Mormón narra que, en un tiempo determinado, el pueblo nefita se dividió en clases sociales o rangos: los que tenían dinero y los que no.
Allí se marcó una diferencia que es importante para nuestro estudio. Menciona que los ricos tenían la posibilidad de aprender y tener conocimiento, por supuesto incluida la posibilidad de aprender a leer y escribir, pero los pobres no.

Los textos mayas eran principalmente objetos de élite.
Una similitud muy fuerte entre los nefitas y los mayas está en las diferencias de clases, pues sabemos que la clase alta, la élite maya era la que recibía educación para leer y escribir, aun mas tenían el control de las cosas que se escribían. La clase baja no podía acceder a la educación, eran los encargados de los trabajos forzados.

Aquí el fragmento de Santillán (2018, Pág.1), que apoya lo dicho:

“Los códices mayas son los libros que elaboraban las antiguas élites de dicha civilización que sabían leer y escribir. Estaban asociados con la religión, el sacerdocio y el culto politeísta, y contienen escenas figurativas, pinturas generalmente de sus dioses y textos jeroglíficos”.

7. La escritura del Libro de Mormón tenía una fuerte afinidad egipcia (Mormón 9:32).

A principio del Libro de Mormón, (aproximadamente en el año 600 a.C.), Nefi escribió que su padre era un científico y que tenía un lenguaje que se componía de la ciencia de los judíos y el idioma de los egipcios.
En el año 21 d.C. aprox. Moroni narró que el registro escrito (a la postre el Libro de Mormón) estuvo hecho en caracteres (jeroglífico) que ellos llamaron “egipcio reformado”.
La declaración es sumamente importante porque Lehi, el padre de Nefi, trajo conocimiento egipcio, y dijo que la escritura era el idioma de los egipcios (1 Nefi 1:1).
Entonces no es casualidad que el idioma maya y el egipcio sean similares en cuanto a que ambos idiomas son logo-silábicos (un signo puede representar una palabra o una silaba).

Los glifos mayas son logo-silábicos y combinan sílabas fonéticas y signos de palabras. Los jeroglíficos egipcios también contienen elementos verbales tanto fonéticos como simbólicos.

“Esta escritura jeroglífica [maya], como muchas otras del área mesoamericana, no ha recibido la misma intensidad de estudio que las del Medio Oriente, particularmente las de Egipto y de Mesopotamia. Sin embargo, en muchos aspectos, la escritura maya es afín a aquéllas, al formar parte igualmente de las escrituras logo-silábicas” (Davoust, 1987, Pág.163)

Otro fragmento para reforzar la idea de la similitud del idioma maya con el egipcio es la siguiente:

Hasta donde podemos juzgar, no siendo especialistas de las escrituras del Medio Oriente, la escritura maya puede ser afín a la egipcia o a la cuneiforme, por su sistema logo-silábico con la utilización de complementos fonéticos, o a la neo-hitita, por el aspecto naturalista de sus signos.” (Davoust, 1987, Pág. 182).

Por último, les comparto lo que García-Gallo dice respecto al idioma maya respecto al egipcio:

“Tipológicamente, las escrituras mesoamericanas epi-olmeca, zapoteca, mixteca-puebla, intermedia y maya- pertenecen a la categoría conocida como escrituras logo-silábicas o jeroglíficas. Este tipo de escrituras se caracteriza por reproducir los mensajes lingüísticos mediante la utilización de signos logográficos y signos fonéticos silábicos. Otras escrituras logo-silábicas del mundo son las escrituras egipcia, sumeria, babilonia, hitita jeroglífica” (García-Gallo, Pág. 601)

JAMBA DE PIEDRA MAYA CON JEROGLIFICOS
Jamba de piedra Maya con jeroglíficos

8. El Libro de Mormón describe una gran estela de piedra grabada (Omni 1:20).

Esta escritura me parece trascendental para el tema que estamos tratando. Sucede que en Mesoamérica y principalmente en el Área Maya, fue costumbre escribir historias magnánimas en soporte de piedra, las cuales conocemos como “estelas”.
Tener una escritura tallada en piedra, como lo menciona Omni, donde se escribió un texto que solo pudo ser descifrado por el don y poder de Dios, es tener una prueba fuerte de la conexión entre los nefitas y los mayas. Pero el énfasis que deseamos hacer es que el Libro de Mormón narra que a Mosíah le trajeron una piedra con grabados (escritura), es decir los nefitas escribían en “estelas”, al igual que los mayas.

Los escribas mayas escribieron en grandes monumentos de piedra, llamadas “estelas”.
Hay mucha evidencia arqueológica de escritura en piedra. Los mayas utilizaron mucho ese soporte en la época clásica, porque además de que registraban sus narraciones sobresalientes, también eran puestas en las plazas de forma vertical para mostrar la grandeza sacerdotal de la élite.
Efectivamente, hay muchos estudiosos mayistas que se refieren a la escritura en piedra, costumbre muy común, por cierto, incluso a la fecha tenemos hecha en piedra entre otros materiales más:

“En su mayor parte provienen del período Clásico (circa 250-900 d.C.), aunque también existen algunos más antiguos que proceden del Preclásico tardío (cerca 400 a.C.-250 d.C.). La mayor parte de los que han sobrevivido a los estragos del tiempo se encuentran registrados en material durable como los monumentos de piedra, vasijas de cerámica y pequeños artefactos” (Fonseca, 2002).

Pero además la escritura de Omni 1:20 dice que a Mosíah le trajeron “una piedra grande con grabados”. Lo anterior significa que transportaron el objeto con los grabados. Aquí hay otra semejanza con la cultura maya pues Jackson menciona que también hacían escritura en objetos portátiles:

Textos menos formales que los monumentos, como objetos portátiles e incluso la iconografía arquitectónica, podrían ser indicadores importantes en esta categoría” (Jackson pág. 2).

9. Las planchas mayores de Nefi estaban controladas por reyes (Omni 1:11)

Así lo dice la anterior escritura. Los reyes guardaban por generaciones sus registros. Ellos resguardaban la escritura de sus pueblos, tal y como era también la costumbre de la cultura maya.

Los textos mayas eran dominio de la realeza.
De igual manera que lo hicieron los nefitas, los mayas controlaron sus escritos gracias al estatus alto que les daba autoridad para hacerlo:

La importancia de la habilidad de controlar textos e imágenes es otro indicador del comportamiento de estatus implícito en los jeroglíficos. Textos menos formales que los monumentos, como objetos portátiles e incluso la iconografía arquitectónica, podrían ser indicadores importantes en esta categoría” (Jakson Pág. 2)

De igual manera, las élites mayas fueron las encargadas de cuidar y controlar los textos:

El control de texto y de imagen es muy claro en todas estas áreas: además de los monumentos que describen a las élites, en cada caso se ha encontrado escultura arquitectónica y/o textos portátiles. Algunos restos en este área – parte de un espejo en el estilo de la Costa del Golfo escondido frente a la Tabla del Palacio en Palenque y utensilios para jugadores de pelota guardados en una de las estructuras en Grupo 9N-8 en Copan, se relacionan directamente con las actividades rituales de las élites conocidas a partir de los textos. Además, se encontró una cantidad significativa de cerámica utilitaria, probablemente porque éstas eran áreas residenciales” (Jackson, Pág. 3).

10. Los escribas nefitas escribieron sobre los reinados de sus reyes (Jacob 3:13).

Fue costumbre nefita registrar sus guerras, sus contiendas, pero sobre todo el reinado de sus reyes. Sin duda alguna estamos ante otra similitud clara con las costumbres de los reyes mayas.

Los escribas mayas registraron asuntos personales de sus gobernantes.
Fue costumbre muy fuerte que los historiadores mayas plasmaran en piedra, murales o en códices, las tomas de poder de los reyes, la captura de pueblos enemigos, los casamientos, los nacimientos y sobre todo los hechos de los gobernantes, reyes y sacerdotes.

“Todos los grandes eventos en las vidas de sus gobernantes – su nacimiento, ascensión al poder, matrimonios, conquistas y derrotas, sus muertes, y el nacimiento de sus niños- están registrados en monumentos públicos. No solamente los reyes, sino sus esposas y sus cortesanas, buscaron un lugar en la historia erigiendo sus propios monumentos públicos” (Schele,1992, Pág. 85).

Las anteriores líneas sirven para contrastar las costumbres jeroglíficas entre los nefitas y los mayas; nos permiten notar que la similitud es muy cercana y ello nos lleva a pensar que efectivamente los hechos del Libro de Mormón sucedieron en Mesoamérica. Y es que no solo aseveramos lo anterior por la escritura, pues es solo un aspecto, sino porque existe una gran variedad de pruebas, muchas contundentes, que nos hacen deducir que vamos por el camino correcto y que pronto, un día llegaremos a aseverar, con pruebas académicas que el pueblo nefita vivió y se desarrolló en el maravilloso mundo maya.

Bibliografía

Davoust, M. (1987). El descifrado de la escritura maya a partir de 1960. Mesoamérica, 8(13), 163-184.

de la Fuente, B. (1973). LA ESCULTURA MAYA CLASICA EN LA PROVINCIA DEL USUMACINTA. Artes de México, (167), 61-81.

Fierro Padilla, R., & García Moll, R. (2022). Símbolos de prestigio y poder entre los gobernantes del Clásico Tardío en las Tierras Bajas mayas del sur: los datos arqueológicos de Yaxchilán, Chiapas. Estudios de cultura maya, 60, 97-130.

Fonseca, J. C. S. (2022). Los códices mayas, fray Diego de Landa, la literatura maya colonial y la historia reciente del desciframiento de los jeroglíficos mayas. Estudios, (44).
Galarza, J. (1996). Códices mexicanos 1. CONACULTA.

García-Gallo, A. L. LAS ESCRITURAS LOGOSILÁBICAS: EL CASO MAYA.

Jackson, S. E. UNA PERSPECTIVA MATERIALISTA ACERCA DE LAS ÉLITES CORTESANAS MAYAS: CONTRASTE CON LA EVIDENCIA EN LOS TEXTOS.

Rossell, C. (2006). Estilo y escritura en la Historia tolteca chichimeca. Desacatos, (22), 65-90.

Santillán, M.L. (2018). Los antiguos códices mayas, un tesoro astronómico y religioso. Ciencia UNAM.

Schele, L., & Freidel, D. (1992). Un Bosque de Reyes La historia no narrada de los Antiguos Mayas.

Vega Villalobos, M. E. (2008). La composición dinástica de Yaxchilán durante el reinado de Yaxuun B’ahlam IV. Estudios de cultura maya, 31, 17-44.

 

 

 

¡Sigue nuestros posts en Central del Libro de Mormón, para saber más acerca de temas interesantes!

Libro de Mormón
Jeroglíficos mayas
Nefitas

© Copyright 2024 Central de las Escrituras: Una organización sin fines de lucro. Todos los derechos reservados.. Registrado 501(c)(3). EIN: 20-5294264